El velero

La conocí mirando las gaviotas del puerto que entre los pequeños veleros se posaban desafiantes sobre el agua. Ella, sentada en un banco con una pierna subida al asiento, un pequeño bloc de notas apoyado en su rodilla donde dibujaba uno de los veleros amarrados. La mirada triste y la mano temblorosa  sujetaba un lápiz pequeño mordisqueado.

Me contó que la vida la había tratado mal, lloraba por un tío quince años mayor que ella. Y que desde hacía días que bajaba al puerto a dibujar los barcos. Yo al principio la conté que era escritor, pero luego tuve que reconocer que nunca me habían publicado nada, pero eso fue ya tomando un café en un bar pegado a la playa.

Ella siempre me dijo que quería volar y me pidió que la dejara secuestrarme hasta un lugar desconocido, en el que el mar besaba los pies del acantilado. Allí nos sentamos con los pies colgando sobre el furioso mar, queriendo llegar a tocarnos y no pudiendo. Allí me reveló su vida, sus viejas ambiciones escritas en un arrugado papel amarillento, con unas letras preciosas y con el corazón en la pluma. Es del todo cierto, que la vida no deja de sorprendernos, y allí sobre el embravecido mar me besó, sonrió y se marchó.

No la volví a ver, ni siquiera sé cómo se llama pero yo bajaba todos los días al mismo lugar donde la conocí, con la esperanza de verla y preguntarla el nombre. Pero no, nunca apareció no volví a saber de ella hasta que un día la encontré como un suicida, asomada al borde del precipicio amontonando maldiciones al borde del acantilado. Y saltó como Ícaro escapando con sus alas.

~ por carlosbedia en 2, Marzo. 2009.

2 comentarios to “El velero”

  1. Se me ocurre un nombre para esa desconocida… pero es muy pronto todavía. Me ha gustado, demasiado tragicomedia en tan pocos versos, pero se digiere bien. Buen trabajo tío.

  2. Que voy a decir yo ya, buen trabajo si señor. En los albores de tu 21º cumpleaños, época de pensamientos si duda, nos regalas esta obra. Nos harás esperar otro tanto para una nueva, pero merece la pena si van a ser así.

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